El sistema de formación de maestro en México tiene una larga historia , sin embargo, en las últimas tres décadas este sistema ha tenido grandes cambios, comenzando por la reforma de 1984 donde la educación normal comenzó a tener el carácter de licenciatura teniendo como requisito indispensable el nivel bachillerato para los aspirantes; la federalización del sistema y los distintos cambios en planes y programas de estudio que han afectado no sólo los contenidos, sino también otros aspectos esenciales tales como la estructura y el número de años de estudio (Arnaut, 2004).
En el inicio del siglo XXI instancias internacionales como al OCDE y la OIT recomendaron que la educación de maestros debería tener un nivel de educación superior, como medida de mejoramiento de la calidad educativa. En este sentido, Latapi 2003 menciona que la formación docente debe de regirse por los mismos requisitos y prácticas académicas que las demás carreras universitarias; que el estudiante se forme en un ambiente abierto a la interdisciplina, se acostumbre a la crítica y autocrítica, que sus profesores provengan de diversas disciplinas y que haya evaluaciones externas tanto de profesores y alumnos como de los programas y las instituciones a través de una acreditación independiente. Y que incluya práctica de la enseñanza, a través de un “practicum”, bajo la guía de un maestro experimentado (2003:16).
Existen algunos países como Francia y Finlandia donde la preparación docente tiene un nivel mayor, es decir, tiene el grado de Maestría, lo que significa que los maestros tienen una formación universitaria de 3 años ya sea en un área específica, en pedagogía o en educación dentro de las universidades existentes y después una especialización en educación según el nivel al que vayan a acceder como profesores.
Sin embargo, en México, a pesar de la reforma de 1984, fue hasta 2005 que se creo una dirección encargada de la educación normal dentro de Subsecretaria de Educación Superior, la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación.
A partir de 2008 con el Acuerdo por la Calidad de la Educación nuevas reformas llegaron para la formación de docentes y con ella nuevas declaraciones políticas y nuevas interrogantes.
¿Para dónde va la formación docente en México?
¿Cuáles son las mejorías que necesita la educación normal como educación superior para lograr una calidad educativa en la educación básica en México?
¿Será necesario un cambio curricular nuevamente o más bien un cambio de fondo del sistema de formación docente?
(Este es una primera entrega de un análisis sobre la formación docente, proximamente el número II)
martes, 6 de octubre de 2009
miércoles, 30 de septiembre de 2009
De investigación, privatización y educación superior
Conocimiento e información
Desde hace algún tiempo, algunos autores observan la emergencia de las denominadas sociedades del conocimiento. Inclusive, la OCDE y la UNESCO se han apropiado de dicho término. La idea que subyace consiste en que la fuente de la riqueza no se encuentra en el territorio, ni en los productos, sino en la información y el conocimiento. En palabras de Nicholas Negroponte, la riqueza se aloja en los bits y no en lo átomos. Según estas ideas, cobra especial relevancia la generación de conocimiento altamente especializado y complejo. Este tipo de conocimiento se genera principalemente en tres lugares: las empresas especializadas como las farmacéuticas o genéticas, las universidades en sus centros de investigación y en los gobiernos especialmente en aspectos de salud o seguridad o militares.
En México, la realidad dista todavía de la noción de las sociedades del conocimiento. En primer lugar, no cuenta con grandes empresas dedicadas a la investigación. Salvo contadas excepciones, como CEMEX o TELMEX, la gran mayoría de la empresas importan tecnología y conocimiento pues son filiales de grandes empresas transnacionales como Nestlé o SONY. En segundo lugar, el gobierno federal mexicano ha apostado en tener convenios con las grandes empresas globales, por ejemplo con Microsoft en educación, ya que la carga burocrática es tan pesada que no puede producir la tecnología necesaria para su mejor funcionamiento. Finalmente, se encuentran las universidades como los sitios en donde se generan los nuevos conocimientos.
Crecimiento de la matrícula de las universidades privadas

Desde la década de 1980 ha aumentado de manera importante la matrícula de la universidades privadas. Esta situación responde a las políticas impulsadas por los bancos que prestaron dinero a los gobiernos federales debido a las recurrentes debacles financieras que desde entonces nos acompañan. Según los datos de ANUIES, en 1980 el porcentaje de la matrícula en universidades privadas era de 13.5%, y ha aumentado hasta el 34.5% en el 2007.
¿Por qué privatizar la educación universitaria? Según la teoría, la razón consiste en que las universidades públicas son ineficientes y costosas. Una universidad privada ofrece mayor flexibilidad y adaptación. Este modelo se basó en los resultados que obtuvieron algunos países del archipiélago oriental, en especial Singapur o Corea del Sur. Si el modelo se basara en los resultados por ejemplo de Suecia o Francia o Finlandia el modelo sería al revés. Los mejores resultados se obtienen de las universidades públicas. Sin embargo, esta discusión no se puede realizar si debes muchos millones de dólares en préstamos bancarios.
¿Ha funcionado este experimento social? ¿Las universidades privadas en México han cumplido con las expectativas? ¿Generan mayores conocimientos? ¿Impulsan empresas y empresarios innovadores, competitivos globalmente? Según la experiencia en el archipiélago oriental la respuesta es si. Son el vínculo gobierno, empresa y universidad privada quienes impulsan una economía de rápido crecimiento y competencia global. Según la experiencia mexicana la respuesta es no.
¿Quién hace investigación en México?
Según el estudio Desempeño de universidades mexicanas en investigación, elaborado por la Dirección General de Evaluación Institucional (DGEI) de la UNAM. Las universidades públicas aportan al país mayor capacidad de investigación que las privadas. El reporte compara el desempeño cualitativo de ocho universidades federales, 15 privadas y 35 estatales, muestra que la UNAM ocupa la primera posición, seguida por la Universidad Autónoma Metropolitana, el Instituto Politécnico Nacional e instituciones estatales, como las universidades de Guadalajara, la Benemérita Autónoma de Puebla y la Autónoma de Nuevo León. Las escuelas particulares, con excepción del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), presentan indicadores muy bajos.
Aparentemente, el crecimiento de la matrícula en las universidades privadas no ha generado mayor investigación y conocimiento innovador como la teoría económica propone. Quizá en el modelo falta algunos componentes para explicar este fenómeno. Componentes que están vinculados a una noción de calidad integral en la cual, la investigación es un aspecto esencial. Por ejemplo, ¿Los rectores de las universidades privadas están interesados en la investigación? ¿Las condiciones laborales de los docentes de universidades privadas les permiten hacer investigación? ¿Qué financiamiento pueden obtener para hacer investigación? ¿Existen departamentos de investigación en las universidades privadas? ¿Existen convenios institucionales entre empresas, gobierno y universidades privadas para generar conocimiento y crear tecnologías pertinentes?
Los problemas del país son tan grandes y complejos que una discusión entre el financiamiento público y privado carece de mucho fundamento. Lo que importaría sería crear las condiciones para que las universidades puedan generar suficiente conocimiento y tecnología para mejorar las condiciones de calidad de vida que vivimos actualmente los ciudadanos de México. Sin la capacidad de crear conocimiento innovador y tecnologías aplicables, las universidades son irrelevantes para cambiar la situación actual.
Desde hace algún tiempo, algunos autores observan la emergencia de las denominadas sociedades del conocimiento. Inclusive, la OCDE y la UNESCO se han apropiado de dicho término. La idea que subyace consiste en que la fuente de la riqueza no se encuentra en el territorio, ni en los productos, sino en la información y el conocimiento. En palabras de Nicholas Negroponte, la riqueza se aloja en los bits y no en lo átomos. Según estas ideas, cobra especial relevancia la generación de conocimiento altamente especializado y complejo. Este tipo de conocimiento se genera principalemente en tres lugares: las empresas especializadas como las farmacéuticas o genéticas, las universidades en sus centros de investigación y en los gobiernos especialmente en aspectos de salud o seguridad o militares.
En México, la realidad dista todavía de la noción de las sociedades del conocimiento. En primer lugar, no cuenta con grandes empresas dedicadas a la investigación. Salvo contadas excepciones, como CEMEX o TELMEX, la gran mayoría de la empresas importan tecnología y conocimiento pues son filiales de grandes empresas transnacionales como Nestlé o SONY. En segundo lugar, el gobierno federal mexicano ha apostado en tener convenios con las grandes empresas globales, por ejemplo con Microsoft en educación, ya que la carga burocrática es tan pesada que no puede producir la tecnología necesaria para su mejor funcionamiento. Finalmente, se encuentran las universidades como los sitios en donde se generan los nuevos conocimientos.
Crecimiento de la matrícula de las universidades privadas

Desde la década de 1980 ha aumentado de manera importante la matrícula de la universidades privadas. Esta situación responde a las políticas impulsadas por los bancos que prestaron dinero a los gobiernos federales debido a las recurrentes debacles financieras que desde entonces nos acompañan. Según los datos de ANUIES, en 1980 el porcentaje de la matrícula en universidades privadas era de 13.5%, y ha aumentado hasta el 34.5% en el 2007.
¿Por qué privatizar la educación universitaria? Según la teoría, la razón consiste en que las universidades públicas son ineficientes y costosas. Una universidad privada ofrece mayor flexibilidad y adaptación. Este modelo se basó en los resultados que obtuvieron algunos países del archipiélago oriental, en especial Singapur o Corea del Sur. Si el modelo se basara en los resultados por ejemplo de Suecia o Francia o Finlandia el modelo sería al revés. Los mejores resultados se obtienen de las universidades públicas. Sin embargo, esta discusión no se puede realizar si debes muchos millones de dólares en préstamos bancarios.
¿Ha funcionado este experimento social? ¿Las universidades privadas en México han cumplido con las expectativas? ¿Generan mayores conocimientos? ¿Impulsan empresas y empresarios innovadores, competitivos globalmente? Según la experiencia en el archipiélago oriental la respuesta es si. Son el vínculo gobierno, empresa y universidad privada quienes impulsan una economía de rápido crecimiento y competencia global. Según la experiencia mexicana la respuesta es no.
¿Quién hace investigación en México?
Según el estudio Desempeño de universidades mexicanas en investigación, elaborado por la Dirección General de Evaluación Institucional (DGEI) de la UNAM. Las universidades públicas aportan al país mayor capacidad de investigación que las privadas. El reporte compara el desempeño cualitativo de ocho universidades federales, 15 privadas y 35 estatales, muestra que la UNAM ocupa la primera posición, seguida por la Universidad Autónoma Metropolitana, el Instituto Politécnico Nacional e instituciones estatales, como las universidades de Guadalajara, la Benemérita Autónoma de Puebla y la Autónoma de Nuevo León. Las escuelas particulares, con excepción del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), presentan indicadores muy bajos.
Aparentemente, el crecimiento de la matrícula en las universidades privadas no ha generado mayor investigación y conocimiento innovador como la teoría económica propone. Quizá en el modelo falta algunos componentes para explicar este fenómeno. Componentes que están vinculados a una noción de calidad integral en la cual, la investigación es un aspecto esencial. Por ejemplo, ¿Los rectores de las universidades privadas están interesados en la investigación? ¿Las condiciones laborales de los docentes de universidades privadas les permiten hacer investigación? ¿Qué financiamiento pueden obtener para hacer investigación? ¿Existen departamentos de investigación en las universidades privadas? ¿Existen convenios institucionales entre empresas, gobierno y universidades privadas para generar conocimiento y crear tecnologías pertinentes?
Los problemas del país son tan grandes y complejos que una discusión entre el financiamiento público y privado carece de mucho fundamento. Lo que importaría sería crear las condiciones para que las universidades puedan generar suficiente conocimiento y tecnología para mejorar las condiciones de calidad de vida que vivimos actualmente los ciudadanos de México. Sin la capacidad de crear conocimiento innovador y tecnologías aplicables, las universidades son irrelevantes para cambiar la situación actual.
miércoles, 22 de julio de 2009
La Crisis y la Educación Superior.
Año tras año, después del último aumento presupuestal histórico en 1975, la educación en general se ha visto envuelta en dimes y diretes con la siguiente pregunta como base ¿qué tanto debe invertir el Estado en educación?
Ya sabemos que el discurso es brindar más apoyo financiero a la educación, pilar de éste país, necesidad básica y fundamental. La situación es, como siempre, que la brecha entre el discurso y las acciones, que a su vez reflejan los intereses, parecen ser escoria mental de un esquizoide, al menos instituciuonalmente hablando.
¿A qué me refiero? A que si el financiamiento es vital para la subsistencia de la educación, no deja de ser un motivo de condicionamiento (operante como el que le aplicó Pavlov a su perro) para que las instituciones, de prestigio y no, cumplan con ciertos requisitos para la obtención de éste. Caso novedoso el de la SEP al condicionar el financiemianto a la UNAM, la mayor casa de estudios en México, si no acata reformas educativas para el nivel medio superior. Siendo que los principios sobre las que se crean próximos estudiantes de nivel superior, en la dinámica que la UNAM tiene, estan enfocados a la preparación global de los alumnos para que, al momento de especializarse en su carrera, cuenten con conocimientos generales y capacidades más allá de las del desempeño de un trabajo técnico.
La SEP quiere formar trabajadores (o elevar la oferta de fuerza de trabajo) mientras que la UNAM quiere preparar Recursos Humanos de Calidad.
Los efectos de la crisis hacen que la SEP pueda vender ésta idea facilmente a instituciones de otra índole, sobre todo con un incentivo económico de por medio, pero afortunadamente instituciones como la UNAM tienen los pies bien puestos sobre la tierra, apoyando la formación de sus alumnos más allá de la obtención de un título. De hecho, una muy buena pregunta que se podría hacer al interés de creación de técnicos por parte de la SEP es ¿De dónde va a sacar los trabajos para todos los técnicos que va a formar?
lunes, 13 de julio de 2009
Conforman órgano de selección docente
El secretariado técnico estará a cargo de Francisco Martínez, propuesto por el SNTE, quien es coordinador de evaluación de la organización SIEME SC, y Rafael Vidal, director de Ceneval, propuesto por la SEP.
La dependencia federal entregó una lista con 72 especialistas, integrantes del organismo, cuyas currículas fueron recortadas, pues no indican a qué se dedican actualmente, de qué estados son ni si fueron propuestos por la SEP o el SNTE.
Cuando se le pregunto, al titular de la Unidad de Planeación de la SEP, Jorge Santibáñez, dijo desconocer el hecho y afirmó que la información la había proporcionado el área de comunicación social de la dependencia.
En la lista se aprecia que al menos 30 de los integrantes son del SNTE y ocupan posiciones como supervisores de zona escolar, inspectores, directores de escuelas normales, profesores jubilados, profesores normalistas, asesores técnicos pedagógicos, jefes de departamento o directores de educación primaria o secundaria.
También en la lista hay funcionarios o ex funcionarios, un columnista de un medio impreso e investigadores de tiempo completo de algunas universidades estatales.
En su oportunidad, el secretario general del SNTE, Rafael Ochoa, quien habló en representación de Elba Esther Gordillo, quien no asistió al evento, dijo que este órgano evaluador es un soporte técnico dotado de independencia de gestión, sujeto al escrutinio público y a la rendición de cuentas.
Afirmó que este órgano fue uno de los principios fundamentales que el gremio magisterial impulsó en la Alianza educativa como un nuevo mecanismo para la asignación de plazas docentes que permitan superar los vicios existentes.
¿Será?
Recursos asociados
Reforma
El universal
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Alianza por la calidad de la Educación,
evalaución
Entre lo técnico y lo pólítico.
La cuestión del examen de oposición para la obtención de plazas a nivel nacional sigue siendo controversial. El énfasis está puesto en dos aspectos: 1) la elaboración del examen; y 2) la elaboración del proceso -convocatoria, anuncio de plazas en concurso, aplicación del examen, publicación de resultados, etc.
Las enmiendas de la ACE, y la experiencia vivida el año pasado, llevaron a la creación de un Órgano de Evaluación Independiente con Carácter Federalista (OEIF) para garantizar que los dos aspectos antes mencionados se realicen.
La conformación del OEIF sería clara si se tratara de una organización de carácter técnico, con especialistas en el tema, y con personas con la suficiencia ética y de responsabilidad en el seguimiento de un proceso que a nivel nacional generó descontento entre los futuros maestros. Sin embargo, la conformación del la OEIF está hecha por los especialistas, el SNTE, miembros de la sociedad civil, evaluadores y personal de la SEP.
No pretendiendo satanizar la multidisciplina hay algunas preguntas que están pendientes al respecto de la conformación de la OEIF, la principal ¿cuál es el fin de hacer de un órganismo con finalidad técnica algo tan plural? ¿Qué se quiere minimizar en la inclusión de tantas visiones?
Como dice el especialista en Educación, Ángel Díaz Barriga, hay cosas en la agenda educativa que se deberían de considera mucho más importantes, sobre todo si se trata de Escuelas Normales, por ejemplo, la redefinición del plan curricular.
La obtención de plazas no debería ser "la razón" por la cuales hay interesados en la educación normal; si embargo, las incongruencia a las que se somenten los profesionales de la educación, egresados de las normales, que hondean entre lo técnico y lo político refrenda la posición que éste tipo de centros de educación superior ocupan en la vida del país. Quienes deberían ostentaran la verdadera organización de éstos centros son los especialistas en educación, investigadores, académicos, catedráticos, etc. Es decir, volver a las escuelas normales centros del saber con un fin social. Lo cual implica sacudirles el fin político que se las ha impuesto y volverlas instituciones de educación superior cuyos egresados no tengan el único fin de una plaza, sino que efectivamente salgan con la vocación docente en las que se les ha formado.
jueves, 16 de abril de 2009
El goteo de la cobertura en educación superior
El agridulce affaire entre la universidad y los Estados Unidos Mexicanos
La era moderna de la universidad inicia en 1910 cuando Justo Sierra obtiene el permiso para crear la Universidad Nacional de México. De manera paradójica, la educación superior constituyó el proyecto educativo consentido del Porfiriato, a pesar de que sus críticos pensaban que era un proyecto muy caro para un país pobre y con alto número de analfabetas (80% de la población de ese entonces no sabía leer ni escribir). La idea consistía en alcanzar el desarrollo económico a través de contar con gente preparada profesional y técnicamente para construir las obras de infraestructura que nos permitiría alcanzar la modernidad. Esta idea sigue vigente, pues ni tenemos suficientes profesionales y tampoco alcanzamos la modernidad.
Durante el Porfiriato los profesionales formaron una élite social e intelectual. En 1900 sólo el 0.55% de la población total estaba dedicada a este tipo de actividades. Sin embargo, las contradicciones económicas y sociales eran demasiado evidentes; a pesar de que se necesitaban muchos profesionistas... no había suficientes fuentes de trabajo. Una situación recurrente en nuestra historia reciente: 100 años después, no hay trabajo.
El sueño de una universidad nacional, según el propio Sierra, consistía en contar con una escuela de altos estudios que preparara profesores para instruir jóvenes al nivel profesional, y que sirviera como un instituto de investigación en donde se pudiera cultivarse la ciencia por la ciencia, y los cursos se hicieran no con el objeto de preparar alumnos para los exámenes, sino de revelar hombres de estudio, de preparar "sabios". La universidad es un lugar en donde se enseña a pensar y a buscar. Estas ideas del siglo XIX fueron lo suficientemente seductoras y ambiciosas pues sobrevivieron a la revolución mexicana que se apropia de ellas y las recicla.
La idea de formar una élite profesional, que pondría los ladrillos y el acero para la modernidad, tiene su pináculo cuando se inaugura, en 1954, Ciudad Universitaria, la actual sede de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Entre 1910 y 1960, es la UNAM la base de la profesionalización en el país. Este idilio se rompió en 1968 con el movimiento estudiantil que deseaba provocar un cambio político y social. La frase "la imaginación al poder" es emblemática de este movimiento. Desde entonces, los subsecuentes gobiernos federales se interesaron poco por mejorar la calidad educativa del sistema universitario y por supuesto se evitó construir más universidades. En la primera década del siglo XXI nos encontramos que solamente 25% de los jóvenes mexicanos tienen acceso a estudios profesionales.
El vaso medio lleno o medio vacío
Se espera que para el año 2012 se alcance el 30% de cobertura en educación superior. ¿Esta cifra tiene algún significado especial? ¿Es alta o baja o simplemente mediana? Si tomamos como referencia el año 2000 podemos observar un leve incremento consistente, como el goteo de una llave de agua durante la noche, imperceptible antes de dormir, incontenible en la madrugada. ¿Es suficiente? Si comparamos la cobertura con nuestros socios de la OCDE, la cifra es francamente insignificante. Si la comparamos la cobertura con latinoamérica es una cifra mediocre.
Educación universitaria para todos y todas
¿Con base a qué se asegura que es una cifra mediocre? Ya desde 1970 se ha observado un cambio fundamental en la sociedad. La sociedad industrial ha perdido su relevancia en favor de los procesos que dependen de la creación y análisis de la información. Daniel Bell en 1976 introduce el término de sociedad del conocimiento, Peter F. Drucker en 1989 escribe sobre la sociedad postinsdustrial, más recientemente Manuel Castells nos hace referencia de la sociedad red. Estos autores consideran a la educación como un eslabón determinante para el desarrollo económico, pues las inversiones y la generación de riqueza se concentrarían cada vez más en los servicios, la creación de conocimiento y la comunicación. Si bien, la sociedad industrial exigió de personas alfabetizadas y con cierto grado de educación formal; hasta estudios secundarios, no se necesitaba más. En las sociedades contemporáneas se demanda que la población general alcance estudios universitarios. Algunas características de estas sociedades emergentes son:
Todo indica que México necesita crear su sociedad de la información y el conocimiento, por lo tanto, se requiere abrir la llave de la educación superior, con dos importantes filtros: la calidad educativa y la pertinencia social. Las nuevas universidades deben poseer una alta calidad y responder con imaginación a resolver los problemas de la sociedad mexicana. En caso contrario, se corre el riesgo de repetir la historia por tercera vez consecutiva: 1) el sueño guajiro porfiriano; y 2) la fábula revolucionaria. Ambas fracasaron al creer que los discursos políticos pueden cambiar la realidad social.
Recursos asociados:
Baznat, M. (2006): Historia de la Educación durante el Porfiriato. México: El Colegio de México.
Drucker, P: (1989): Las Nuevas Realidades: México: Hermes.
Gros, B. (2008): Aprendizajes, conexiones y artefactos. La producción colaborativa del conocimiento. Barcelona: Gedisa.
La era moderna de la universidad inicia en 1910 cuando Justo Sierra obtiene el permiso para crear la Universidad Nacional de México. De manera paradójica, la educación superior constituyó el proyecto educativo consentido del Porfiriato, a pesar de que sus críticos pensaban que era un proyecto muy caro para un país pobre y con alto número de analfabetas (80% de la población de ese entonces no sabía leer ni escribir). La idea consistía en alcanzar el desarrollo económico a través de contar con gente preparada profesional y técnicamente para construir las obras de infraestructura que nos permitiría alcanzar la modernidad. Esta idea sigue vigente, pues ni tenemos suficientes profesionales y tampoco alcanzamos la modernidad.
Durante el Porfiriato los profesionales formaron una élite social e intelectual. En 1900 sólo el 0.55% de la población total estaba dedicada a este tipo de actividades. Sin embargo, las contradicciones económicas y sociales eran demasiado evidentes; a pesar de que se necesitaban muchos profesionistas... no había suficientes fuentes de trabajo. Una situación recurrente en nuestra historia reciente: 100 años después, no hay trabajo.
El sueño de una universidad nacional, según el propio Sierra, consistía en contar con una escuela de altos estudios que preparara profesores para instruir jóvenes al nivel profesional, y que sirviera como un instituto de investigación en donde se pudiera cultivarse la ciencia por la ciencia, y los cursos se hicieran no con el objeto de preparar alumnos para los exámenes, sino de revelar hombres de estudio, de preparar "sabios". La universidad es un lugar en donde se enseña a pensar y a buscar. Estas ideas del siglo XIX fueron lo suficientemente seductoras y ambiciosas pues sobrevivieron a la revolución mexicana que se apropia de ellas y las recicla.
La idea de formar una élite profesional, que pondría los ladrillos y el acero para la modernidad, tiene su pináculo cuando se inaugura, en 1954, Ciudad Universitaria, la actual sede de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Entre 1910 y 1960, es la UNAM la base de la profesionalización en el país. Este idilio se rompió en 1968 con el movimiento estudiantil que deseaba provocar un cambio político y social. La frase "la imaginación al poder" es emblemática de este movimiento. Desde entonces, los subsecuentes gobiernos federales se interesaron poco por mejorar la calidad educativa del sistema universitario y por supuesto se evitó construir más universidades. En la primera década del siglo XXI nos encontramos que solamente 25% de los jóvenes mexicanos tienen acceso a estudios profesionales.
El vaso medio lleno o medio vacío
Se espera que para el año 2012 se alcance el 30% de cobertura en educación superior. ¿Esta cifra tiene algún significado especial? ¿Es alta o baja o simplemente mediana? Si tomamos como referencia el año 2000 podemos observar un leve incremento consistente, como el goteo de una llave de agua durante la noche, imperceptible antes de dormir, incontenible en la madrugada. ¿Es suficiente? Si comparamos la cobertura con nuestros socios de la OCDE, la cifra es francamente insignificante. Si la comparamos la cobertura con latinoamérica es una cifra mediocre.
| 2000 | 21.6 % |
| 2001 | 22.5 % |
| 2002 | 23.4 % |
| 2003 | 24.1 % |
| 2004 | 24.6 % |
| 2005 | 25.2 % |
| 2006 | 25.9 % |
| 2007 | 26.8 % |
Cobertura en educación superior en México
Educación universitaria para todos y todas
¿Con base a qué se asegura que es una cifra mediocre? Ya desde 1970 se ha observado un cambio fundamental en la sociedad. La sociedad industrial ha perdido su relevancia en favor de los procesos que dependen de la creación y análisis de la información. Daniel Bell en 1976 introduce el término de sociedad del conocimiento, Peter F. Drucker en 1989 escribe sobre la sociedad postinsdustrial, más recientemente Manuel Castells nos hace referencia de la sociedad red. Estos autores consideran a la educación como un eslabón determinante para el desarrollo económico, pues las inversiones y la generación de riqueza se concentrarían cada vez más en los servicios, la creación de conocimiento y la comunicación. Si bien, la sociedad industrial exigió de personas alfabetizadas y con cierto grado de educación formal; hasta estudios secundarios, no se necesitaba más. En las sociedades contemporáneas se demanda que la población general alcance estudios universitarios. Algunas características de estas sociedades emergentes son:
- Participar en una economía globalizada
- Contar con comunicación mediada por la tecnología
- Admitir que el conocimiento tiene una fecha de caducidad, es necesario aprender a lo largo de la vida
Todo indica que México necesita crear su sociedad de la información y el conocimiento, por lo tanto, se requiere abrir la llave de la educación superior, con dos importantes filtros: la calidad educativa y la pertinencia social. Las nuevas universidades deben poseer una alta calidad y responder con imaginación a resolver los problemas de la sociedad mexicana. En caso contrario, se corre el riesgo de repetir la historia por tercera vez consecutiva: 1) el sueño guajiro porfiriano; y 2) la fábula revolucionaria. Ambas fracasaron al creer que los discursos políticos pueden cambiar la realidad social.
Recursos asociados:
Baznat, M. (2006): Historia de la Educación durante el Porfiriato. México: El Colegio de México.
Drucker, P: (1989): Las Nuevas Realidades: México: Hermes.
Gros, B. (2008): Aprendizajes, conexiones y artefactos. La producción colaborativa del conocimiento. Barcelona: Gedisa.
domingo, 12 de abril de 2009
Crisis financiera y educación privada
Crisis y la educación superior privada
La frase "crisis financiera" se ha puesto de moda nuevamente en nuestro país, desde hace 30 años es una frase que nos acompaña de manera regular. Con la más reciente edición, causada por la avaricia de nuestros socios norteamericanos, se escuchan voces afirmando que la educación privada se verá afectada y se cerrarán universidades por falta de estudiantes que puedan pagar sus colegiaturas. Sin embargo, los datos sobre la educación superior desmienten estos temores; fue con la crisis financiera de 1995 que las universidades privadas comenzaron a proliferar en nuestro país.
Hasta la década de 1980 la educación superior se concentraba en las instituciones públicas, en 1980 el 86% de la matrícula pertenecía a instuciones públicas, mientras que el 13.5% pertenecía a instituciones privadas. Una de las consecuencias de las crisis financieras de nuestro país es que se dejó de invertir en educación para pagar la impagable deuda externa. El crecimiento de la educación superior se dejó en manos del mercado educativo, para el 2007 el porcentaje de estudiantes de universidades públicas es de 65.4, y el de estudiantes de universidades privadas alcanza el 34.6%. La siguiente tabla nos muestra los porcentajes en cada uno de los sectores desde 1980 hasta el 2007. La tabla nos muestra que a partir de 1995, año en que se presentó una deblacle financiera, el porcentaje de estudiantes que pasaron al sistema privado creció de manera importante. Al renunciar el Estado Mexicano a invertir en educación fue la población civil la que tuvo que ocuparse financiar a los jóvenes la educación universitaria.

La calidad educativa de las universidades
La paradoja del proceso que se ha vivido en los últimos 30 años es que son las universidades públicas las que obtienen los mejores niveles de calidad educativa. Las universidades privadas, o no están interesadas en competir a nivel mundial y nacional, o no cuentan con la infraestructura y financiamiento necesario para poder se consideradas como de alta calidad. En los listados más recientes, es la Universidad Nacional Autónoma de México la que se distingue en Iberoamérica, las universidades privadas no aparecen siquiera mencionadas en estos listados. Bien parece que el mercado consiste en conseguir familias que paguen sus colegiaturas pero que no se interesen por los resultados educativos.
A nivel nacional, en el listado que ha elaborado el periódico Excelsior las mejores universidades son públicas, entre las que destacan: la UNAM, la UAM,UAEMex, UANL, el IPN, la UAEM. Entre las universidades privadas que se mencionan en este listado se encuentran: el ITAM, la UDG,el ITESO, la Universidad Anáhuac.
A pesar de que desde 1980 el crecimiento de la educación superior se ha dejado al mercado educativo, las universidades privadas parecen no ofrecer una opción de calidad para los estudiantes mexicanos. De manera lamentable, bien se podría haber escrito otra historia, la opción que ofrecen las escuelas privadas es dar cabida a jóvenes que no pueden ingresar a las mejores universidades públicas.
Actualmente se cuentan con 1355 instituciones privadas, y 765 instituciones públicas. Si la tendencia se mantiene, la crisis financiera impulsará la creación de nuevas instituciones privadas sin una garantía de que sean una opción para mejorar la calidad del sistema de educación superior.
La frase "crisis financiera" se ha puesto de moda nuevamente en nuestro país, desde hace 30 años es una frase que nos acompaña de manera regular. Con la más reciente edición, causada por la avaricia de nuestros socios norteamericanos, se escuchan voces afirmando que la educación privada se verá afectada y se cerrarán universidades por falta de estudiantes que puedan pagar sus colegiaturas. Sin embargo, los datos sobre la educación superior desmienten estos temores; fue con la crisis financiera de 1995 que las universidades privadas comenzaron a proliferar en nuestro país.
Hasta la década de 1980 la educación superior se concentraba en las instituciones públicas, en 1980 el 86% de la matrícula pertenecía a instuciones públicas, mientras que el 13.5% pertenecía a instituciones privadas. Una de las consecuencias de las crisis financieras de nuestro país es que se dejó de invertir en educación para pagar la impagable deuda externa. El crecimiento de la educación superior se dejó en manos del mercado educativo, para el 2007 el porcentaje de estudiantes de universidades públicas es de 65.4, y el de estudiantes de universidades privadas alcanza el 34.6%. La siguiente tabla nos muestra los porcentajes en cada uno de los sectores desde 1980 hasta el 2007. La tabla nos muestra que a partir de 1995, año en que se presentó una deblacle financiera, el porcentaje de estudiantes que pasaron al sistema privado creció de manera importante. Al renunciar el Estado Mexicano a invertir en educación fue la población civil la que tuvo que ocuparse financiar a los jóvenes la educación universitaria.

La calidad educativa de las universidades
La paradoja del proceso que se ha vivido en los últimos 30 años es que son las universidades públicas las que obtienen los mejores niveles de calidad educativa. Las universidades privadas, o no están interesadas en competir a nivel mundial y nacional, o no cuentan con la infraestructura y financiamiento necesario para poder se consideradas como de alta calidad. En los listados más recientes, es la Universidad Nacional Autónoma de México la que se distingue en Iberoamérica, las universidades privadas no aparecen siquiera mencionadas en estos listados. Bien parece que el mercado consiste en conseguir familias que paguen sus colegiaturas pero que no se interesen por los resultados educativos.
A nivel nacional, en el listado que ha elaborado el periódico Excelsior las mejores universidades son públicas, entre las que destacan: la UNAM, la UAM,UAEMex, UANL, el IPN, la UAEM. Entre las universidades privadas que se mencionan en este listado se encuentran: el ITAM, la UDG,el ITESO, la Universidad Anáhuac.
A pesar de que desde 1980 el crecimiento de la educación superior se ha dejado al mercado educativo, las universidades privadas parecen no ofrecer una opción de calidad para los estudiantes mexicanos. De manera lamentable, bien se podría haber escrito otra historia, la opción que ofrecen las escuelas privadas es dar cabida a jóvenes que no pueden ingresar a las mejores universidades públicas.
Actualmente se cuentan con 1355 instituciones privadas, y 765 instituciones públicas. Si la tendencia se mantiene, la crisis financiera impulsará la creación de nuevas instituciones privadas sin una garantía de que sean una opción para mejorar la calidad del sistema de educación superior.
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