jueves 29 de octubre de 2009

El ¿futuro? de la investigación en México

Sin duda las noticias de moda son referentes a la crisis mundial. Sin negar su existencia ni su impacto en las economías locales hay que echar un ojo a las medidas que se están tomando para contrarrestarla; sobretodo, medidas que están relacionadas con la investigación y la educación. En México ya han sido criticadas las medidas fiscales que significan poca inversión en áreas como la investigación y la educación, sobre todo por personajes como Edward C. Prescott -premio nobel de economía 2004-, según él, México debería de reducir los indices de corrupción, impulsar las empresas e invertir más en educación ¿Recomendaciones muy complicadas? La verdad es que, con todo y premio nobel, no dijo nada nuevo.
La situación es cada vez más difícil a nivel de educación superior; se concentran esfuerzos en fortalecer la educación básica, siendo que ésta, en sentido estricto, depende de la educación superior, pues si no ¿en qué tipo de educación se crea a los profesionales que enseñan en los niveles preescolar, primaria y secundaria, además del el medio superior?

Ejemplo del mal que el gobierno le hace a la investigación es el retiro de los recursos a investigadores en ciencias médicas. Sin investigación en medicina no hay formas de saber los males más comunes que aquejan a los mexicanos, retirar estímulos a éste tipo de investigadores afecta directamente sobre algunos beneficios que sistemas nacionales de salud ofrecen a los mexicanos. En otras palabras, si se hubiera invertido más en investigación médica se hubiera podido tener un remedio contra la influenza. Esto es sólo un ejemplo de lo que ocurre en un subsistema de investigación, como los hay muchos
¿Qué ocurre si se recorta al presupuesto en investigación educativa?, ¿qué ocurre si recortan la inversión en investigación a nivel general?
Una posible consecuencia es que los insumos de enseñanza, relevantes para el contexto nacional en varios ámbitos, se detienen, y el conocimiento -como bien social- comienza a importarse de países en donde la investigación renueva constantemente los avances tanto aplicados como básicos de fuentes del saber -como la ciencia-; si se observa es un flujo constante que da más beneficios a las economías de los países.
El modelo es muy general, no pretende explicar cómo se crea el conocimiento, pero en sentido estricto, es la manera en la que se podría emplear la investigación para generar recursos indispensables a nivel que el círculo lo marca, social, público, privado, etc. La variable que hace falta ahí es la voluntad del gobierno por impulsar la investigación mediante la inversión -no la caridad, no el regalo de dinero- a las diferentes instancias dedicadas a la investigación; generalmente universidades o instituciones de educación de alto nivel (posgrados). Por eso, es muy importante que cada institución educativa emprenda en tareas de investigación, no sólo para aportar algo al exterior, sino para comenzar a ser auto suficiente en la generación de productos relevantes para su buen funcionamiento, a saber, conocimiento.

miércoles 28 de octubre de 2009

Presupuesto y educación

El proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2010 enviado por el Poder Ejecutivo a la Cámara de Diputados reduce drásticamente los recursos a las funciones de educación pública en más de 4 mil 700 millones de pesos ya que la Secretaría de Hacienda determinó asignar 473 mil 883 millones de pesos en comparación con los 478 mil 595 millones en ejecución en el presente año.

Este decrecimiento del gasto, al que se agrega la inflación, incumple el mandato legal de destinar recursos crecientes en términos reales a ese sector para alcanzar un presupuesto equivalente a 8% del producto interno bruto, como ordenan los artículos 25 y 27 de la Ley General de Educación.

Al analizar el proyecto de gasto para las actividades de enseñanza en el país, salvo la educación básica, cuyo presupuesto observa un aumento sustancial de 9 mil millones de pesos, y la media superior, con un alza de 3 mil millones, el resto de los niveles y sectores sufre recortes severos.

La educación superior resulta uno de los niveles más afectados, pues tiene un presupuesto de 70 mil 208 millones de pesos, cifra que prevé un recorte de 3 mil 152 millones de pesos (4.3% menos, en términos nominales, y 7.4% menos, en términos reales), y el posgrado es castigado con 166 millones de pesos menos, pues le asignarían 4 mil 845 millones.

Al presentarse los resultados de la revisión del proyecto de presupuesto 2010, la UNAM si bien tendría un incremento de mil 748 millones de pesos, porque para 2009 le adjudicaron 21 mil 360 millones y para el año próximo se prevén 23 mil 108 millones, el aumento es prácticamente cero, pues le adeudan alrededor de mil 400 millones por adecuaciones fiscales en 2009.

A la Universidad Autónoma Metropolitana le restarían 228 millones de pesos a su gasto, dado que para el ejercicio 2009 la Cámara de Diputados autorizó 4 mil 465 millones de pesos y ahora el gobierno federal le destinaría 4 mil 237 millones. Esto representa una disminución 5.1 por ciento nominal y 8.1 por ciento real.

Carlos Tünnermann Bernheim, miembro del Comité Científico para América Latina y el Caribe de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), nos dice que en el actual escenario de crisis mundial, los gobiernos de la región, incluido México, deben “mantener la misma asignación presupuestal que se mantuvo hasta el año pasado sin retroceder” y apostarle a la educación, en particular la universitaria, para convertirla en palanca del desarrollo de la región.

Los expertos han hablado, han expresado su opinión con argumentos válidos, congruentes; entonces nos preguntamos. ¿Qué paso?. Paso que los señores estudiosos de la materia le hablan al aire, a la pared, porque resulta que en nuestro país están haciendo exactamente lo contrario. Abría que recordarles que frente ha esta crisis mundial, los países que mejor han resistido a ella, son los que ponen mayor inversión a los servicios públicos, entre ellos por supuesto, la EDUCACIÓN.

lunes 19 de octubre de 2009

La representación del "Estado" sobre los profesionales de la educación.

Escuchando un poco los rumores, las palabras entre dientes y otros "diretes" de los personajes que han ganado atención últimamente, sale el secretario del trabajo, Javier Lozano, junto con el de energía, Gerardo Ruíz Mateos, ofreciendo becas a los trabajadores del SME, por la situación ya bastante nombrada del despido masivo de más de 43mil trabajadores. Lo interesante de la nota es la meta sobre la cual están dirigidas las becas, a saber: capacitación para los trabajadores, o como se denomina: "reconversión laboral".
Lo interesante es la idea de que pueden reinsertar a trabajadores que pueden transformar sus habilidades de electricistas, ingenieros, etc., en cosas como dibujo asistido por computadora o asistente educativo, allende de las demás capacidades técnicas.
¿Asistente educativo? ¿Dibujo asistido por computadora? Este es un problema de representación de la capacidad profesional; se trata de subsanar los problemas reales con soluciones en el discurso, pues de llevarse a cabo "realmente" tal reconversión, lo impresionante sería que se dominaran las habilidades necesarias para desempeñarla.
En juego se encuentran dos elementos substanciales de la dedicación a una actividad: la diferencia entre "profesión" y "vocación". Donald A. Schön, hace la distinción entre profesión y vocación tomando a la primera como "[...]la aplicación de pricipios generales a problemas específicos", mientras que la vocación es "la antítesis de una profesión [...] porque está basada en actividades de costumbre modificadas por el ensayo y el error de la práctica individual". Bajo ésta distinción teórica, se puede decir que el nivel de dominio de una profesión depende de la reflexión sobre ciertas prácticas, lo que en un sentido significa el "bagaje teórico" junto con el nivel de habilidad; mientras que en la vocación el conocimiento es meramente técnico, ensayístico, práctico, por lo que la reflexión se suprime más y se eleva el nivel de dominio sobre la ejecución. Gráficamente se puede ver así:


El balance en cuestión es sobre el nivel de complejidad que existe entre la vocación, y profesión: complejidad como resultado del equilibrio entre teoría y práctica. La representación del estado es generar empleados con vocación -no profesionales reales- o "técnicos", por eso es muy fácil dentro de su discurso la reconversión de un estado a otro de habilidad.
Este problema para la educación es de suma importancia, sobre todo para los que se preparan para ser "profesionales de la educación". Establecer desde la formación el equilibrio teórico-práctico -característico de la profesión- es esbozar las capacidades de aprendizaje; esta es una noción que alude al cambio mental como verdadera acepción del aprendizaje, lo que llama Peter Senge como "metanoia".
Cambio de estado mental en el aprendizaje y dominio de una profesión son características que en cualquier ámbito se deben procurar. En la profesión de la enseñanza son, incluso, valores que se transmiten en el proceso de adquisición de la profesión. Si el discurso del Estado es generar "técnicos en educación" es de esperarse que el nivel de preparación, efectivamente, se minimice, que la inversión en educación baje, y que las expectativas laborales se eleven -al menos en las personas que se preparan para ser técnicos-, claro está, con salarios más bajos y menores prestaciones.
Formación de profesionales es un concepto que contiene más allá del término de una carrera universitaria, del cumplimiento de competencias o de la realización personal; es una práctica de las instituciones educativas (universidades, escuelas normales, etc.), que debe procurarse para seguir fortaleciendo las capacidades de los profesionales, que a final de cuentas son quienes generan estrategias de resolución de problemas y necesidades en la sociedad.

Bibliografía:
-Schön, Donald (1983): El Profesional Reflexivo. Cómo piensan los profesionales cuando actúan. Barcelona, Paidós. 1998.
-Senge, Peter. (1990): La quinta disciplina. El arte y la práctica de la organización abierta al aprendizaje. Buenos Aires, Granica. 2007.


viernes 16 de octubre de 2009

La obsesión por el ranking o el mundial de universidades

A ganar el mundial de las universidades

Recientemente se ha presentado el listado de la mejores universidades realizado por Times Higher Education (THE), en el 2009 la única universidad de América Latina es la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

¿De dónde surgió el interés por los listados? José Joaquin Brunner en su blog publica una interesante reflexión sobre los listados de las mejores universidades de Ellen Hazelkorn. En el texto hay varios puntos que nos invitan a la reflexión:
  • En años recientes hay una auténtica obsesión por aparecer en los primeros lugares de las listas internacionales o nacionales.
  • El origen de los listados de las universidades consistía ofrecer información a los padres de familua y a los jóvenes preuniversitarios una base para elegir una universidad.
  • Hoy día, sin embargo, los listados están siendo utilizados para otras finalidades, por ejemplo, la elección de convenios con universidades "de clase mundial", seleccionar las instituciones elegibles para otorgar financiamiento o donaciones, dar preferencia a egresados de las universidades en los primeros lugares de los listados, etc.
  • Los listados arraigan una definición única y obscura del término calidad educativa; es única porque la calidad educativa se "visualiza por ocupar el lugar más alto de una lista", y no se definen de manera explícita los criterios que se tienen para asignar la posición. Es obscura porque tampoco queda muy claro quiénes participaron en la definición de los criterios o indicadores utilizados.
Quizá el riesgo más importante consiste en el último punto. Los listados de las universidades arraigan una definición, universal, estática, limitada y obscura del concepto de calidad educativa. Es una tarea compleja (más no imposible) la de crear criterios o indicadores sobre la calidad pertinentes y significativos de un programa educativo o del funcionamiento de una IES, sin embargo, es muy probable que tales indicadores no sean pertinentes para evaluar otro programa educativo u otra IES. Es muy probable que una universidad como la UNAM o la University College London, requiera de decenas de procesos de evaluación sobre su calidad educativa para tener una visión aproximada de su funcionamiento, además que quizá los resultados no puedan ser comparables entre sí.

La UNAM como ejemplo

Actualmente, posee 82 carreras en 153 planes de estudio, 40 programas de posgrado, 13 facultades, 5 unidades multidisciplinarias, 4 escuelas, 29 institutos y 16 centros de investigación, presencia en 24 entidades federativas en México, EUA, Canadá y España, 5 polos de desarrollo regional, etc. Como se puede apreciar, la UNAM es un conglomerado diverso y complejo, resulta muy difícil asegurar que todas las licenciaturas, que todas sus facultades y todos sus centros de investigación tienen la misma calidad educativa y que se pueden evaluar con los mismos criterios.

Para evaluar cada aspecto que integra la UNAM se requiere de procesos de evaluación distintos y específicos. Esta complejidad, sin embargo, provoca un corto circuito en nuestros cerebros humanos y preferimos disminuir la complejidad utilizando un resumen general. Una lista o un número parece ser más sencillo de digerir. Las listas disminuyen el nivel de ansiedad y por ello pululan por los periódicos, la televisión y en la web.

Para el caso de México existen varios listados, por ejemplo, el ranking universitario de empresa IPSOS 2009:


Ranking Universitario 2009

Algunas reflexiones finales

1. Si estamos interesados en evaluar nuestras instituciones el objetivo principal debería ser ofrecer a nuestra audiencia, sean estudiantes, investigadores o instituciones gubernamentales, información significativa y pertinente. El objetivo no debería ser "estar hasta arribota de una lista dada".

2. Una información significativa y pertinente no forza a hacer comparaciones con otros programas o instituciones.

3. Si el objetivo de la evaluación es la mejora continua de la calidad, entonces, las comparaciones se tienen que realizar con la propia institución o programa a través del tiempo, bajo criterios e indicadores significativos y pertinentes. Dice que la sabiduría popular: "no hay que llegar primero sino saber llegar".

martes 6 de octubre de 2009

Para dónde va la formación docente en México I

El sistema de formación de maestro en México tiene una larga historia , sin embargo, en las últimas tres décadas este sistema ha tenido grandes cambios, comenzando por la reforma de 1984 donde la educación normal comenzó a tener el carácter de licenciatura teniendo como requisito indispensable el nivel bachillerato para los aspirantes; la federalización del sistema y los distintos cambios en planes y programas de estudio que han afectado no sólo los contenidos, sino también otros aspectos esenciales tales como la estructura y el número de años de estudio (Arnaut, 2004).

En el inicio del siglo XXI instancias internacionales como al OCDE y la OIT recomendaron que la educación de maestros debería tener un nivel de educación superior, como medida de mejoramiento de la calidad educativa. En este sentido, Latapi 2003 menciona que la formación docente debe de regirse por los mismos requisitos y prácticas académicas que las demás carreras universitarias; que el estudiante se forme en un ambiente abierto a la interdisciplina, se acostumbre a la crítica y autocrítica, que sus profesores provengan de diversas disciplinas y que haya evaluaciones externas tanto de profesores y alumnos como de los programas y las instituciones a través de una acreditación independiente. Y que incluya práctica de la enseñanza, a través de un “practicum”, bajo la guía de un maestro experimentado (2003:16).

Existen algunos países como Francia y Finlandia donde la preparación docente tiene un nivel mayor, es decir, tiene el grado de Maestría, lo que significa que los maestros tienen una formación universitaria de 3 años ya sea en un área específica, en pedagogía o en educación dentro de las universidades existentes y después una especialización en educación según el nivel al que vayan a acceder como profesores.
Sin embargo, en México, a pesar de la reforma de 1984, fue hasta 2005 que se creo una dirección encargada de la educación normal dentro de Subsecretaria de Educación Superior, la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación.

A partir de 2008 con el Acuerdo por la Calidad de la Educación nuevas reformas llegaron para la formación de docentes y con ella nuevas declaraciones políticas y nuevas interrogantes.
¿Para dónde va la formación docente en México?
¿Cuáles son las mejorías que necesita la educación normal como educación superior para lograr una calidad educativa en la educación básica en México?
¿Será necesario un cambio curricular nuevamente o más bien un cambio de fondo del sistema de formación docente?


(Este es una primera entrega de un análisis sobre la formación docente, proximamente el número II)

miércoles 30 de septiembre de 2009

De investigación, privatización y educación superior

Conocimiento e información

Desde hace algún tiempo, algunos autores observan la emergencia de las denominadas sociedades del conocimiento. Inclusive, la OCDE y la UNESCO se han apropiado de dicho término. La idea que subyace consiste en que la fuente de la riqueza no se encuentra en el territorio, ni en los productos, sino en la información y el conocimiento. En palabras de Nicholas Negroponte, la riqueza se aloja en los bits y no en lo átomos. Según estas ideas, cobra especial relevancia la generación de conocimiento altamente especializado y complejo. Este tipo de conocimiento se genera principalemente en tres lugares: las empresas especializadas como las farmacéuticas o genéticas, las universidades en sus centros de investigación y en los gobiernos especialmente en aspectos de salud o seguridad o militares.

En México, la realidad dista todavía de la noción de las sociedades del conocimiento. En primer lugar, no cuenta con grandes empresas dedicadas a la investigación. Salvo contadas excepciones, como CEMEX o TELMEX, la gran mayoría de la empresas importan tecnología y conocimiento pues son filiales de grandes empresas transnacionales como Nestlé o SONY. En segundo lugar, el gobierno federal mexicano ha apostado en tener convenios con las grandes empresas globales, por ejemplo con Microsoft en educación, ya que la carga burocrática es tan pesada que no puede producir la tecnología necesaria para su mejor funcionamiento. Finalmente, se encuentran las universidades como los sitios en donde se generan los nuevos conocimientos.

Crecimiento de la matrícula de las universidades privadas

Desde la década de 1980 ha aumentado de manera importante la matrícula de la universidades privadas. Esta situación responde a las políticas impulsadas por los bancos que prestaron dinero a los gobiernos federales debido a las recurrentes debacles financieras que desde entonces nos acompañan. Según los datos de ANUIES, en 1980 el porcentaje de la matrícula en universidades privadas era de 13.5%, y ha aumentado hasta el 34.5% en el 2007.

¿Por qué privatizar la educación universitaria? Según la teoría, la razón consiste en que las universidades públicas son ineficientes y costosas. Una universidad privada ofrece mayor flexibilidad y adaptación. Este modelo se basó en los resultados que obtuvieron algunos países del archipiélago oriental, en especial Singapur o Corea del Sur. Si el modelo se basara en los resultados por ejemplo de Suecia o Francia o Finlandia el modelo sería al revés. Los mejores resultados se obtienen de las universidades públicas. Sin embargo, esta discusión no se puede realizar si debes muchos millones de dólares en préstamos bancarios.

¿Ha funcionado este experimento social? ¿Las universidades privadas en México han cumplido con las expectativas? ¿Generan mayores conocimientos? ¿Impulsan empresas y empresarios innovadores, competitivos globalmente? Según la experiencia en el archipiélago oriental la respuesta es si. Son el vínculo gobierno, empresa y universidad privada quienes impulsan una economía de rápido crecimiento y competencia global. Según la experiencia mexicana la respuesta es no.

¿Quién hace investigación en México?

Según el estudio Desempeño de universidades mexicanas en investigación, elaborado por la Dirección General de Evaluación Institucional (DGEI) de la UNAM. Las universidades públicas aportan al país mayor capacidad de investigación que las privadas. El reporte compara el desempeño cualitativo de ocho universidades federales, 15 privadas y 35 estatales, muestra que la UNAM ocupa la primera posición, seguida por la Universidad Autónoma Metropolitana, el Instituto Politécnico Nacional e instituciones estatales, como las universidades de Guadalajara, la Benemérita Autónoma de Puebla y la Autónoma de Nuevo León. Las escuelas particulares, con excepción del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), presentan indicadores muy bajos.

Aparentemente, el crecimiento de la matrícula en las universidades privadas no ha generado mayor investigación y conocimiento innovador como la teoría económica propone. Quizá en el modelo falta algunos componentes para explicar este fenómeno. Componentes que están vinculados a una noción de calidad integral en la cual, la investigación es un aspecto esencial. Por ejemplo, ¿Los rectores de las universidades privadas están interesados en la investigación? ¿Las condiciones laborales de los docentes de universidades privadas les permiten hacer investigación? ¿Qué financiamiento pueden obtener para hacer investigación? ¿Existen departamentos de investigación en las universidades privadas? ¿Existen convenios institucionales entre empresas, gobierno y universidades privadas para generar conocimiento y crear tecnologías pertinentes?

Los problemas del país son tan grandes y complejos que una discusión entre el financiamiento público y privado carece de mucho fundamento. Lo que importaría sería crear las condiciones para que las universidades puedan generar suficiente conocimiento y tecnología para mejorar las condiciones de calidad de vida que vivimos actualmente los ciudadanos de México. Sin la capacidad de crear conocimiento innovador y tecnologías aplicables, las universidades son irrelevantes para cambiar la situación actual.

miércoles 22 de julio de 2009

La Crisis y la Educación Superior.

Año tras año, después del último aumento presupuestal histórico en 1975, la educación en general se ha visto envuelta en dimes y diretes con la siguiente pregunta como base ¿qué tanto debe invertir el Estado en educación?
Ya sabemos que el discurso es brindar más apoyo financiero a la educación, pilar de éste país, necesidad básica y fundamental. La situación es, como siempre, que la brecha entre el discurso y las acciones, que a su vez reflejan los intereses, parecen ser escoria mental de un esquizoide, al menos instituciuonalmente hablando.
¿A qué me refiero? A que si el financiamiento es vital para la subsistencia de la educación, no deja de ser un motivo de condicionamiento (operante como el que le aplicó Pavlov a su perro) para que las instituciones, de prestigio y no, cumplan con ciertos requisitos para la obtención de éste. Caso novedoso el de la SEP al condicionar el financiemianto a la UNAM, la mayor casa de estudios en México, si no acata reformas educativas para el nivel medio superior. Siendo que los principios sobre las que se crean próximos estudiantes de nivel superior, en la dinámica que la UNAM tiene, estan enfocados a la preparación global de los alumnos para que, al momento de especializarse en su carrera, cuenten con conocimientos generales y capacidades más allá de las del desempeño de un trabajo técnico.
La SEP quiere formar trabajadores (o elevar la oferta de fuerza de trabajo) mientras que la UNAM quiere preparar Recursos Humanos de Calidad.
Los efectos de la crisis hacen que la SEP pueda vender ésta idea facilmente a instituciones de otra índole, sobre todo con un incentivo económico de por medio, pero afortunadamente instituciones como la UNAM tienen los pies bien puestos sobre la tierra, apoyando la formación de sus alumnos más allá de la obtención de un título. De hecho, una muy buena pregunta que se podría hacer al interés de creación de técnicos por parte de la SEP es ¿De dónde va a sacar los trabajos para todos los técnicos que va a formar?